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Día 6 de 21

Despertar · Gratitud Transformación

Fuego, renovación y desprendimiento

Un hábito no es mi amo a menos que siga obedeciéndolo.

Una sesión de 15 a 25 minutos: llegar, orar, observar, actuar, examinarse.

Leer la oración La narración llegará en una versión posterior.
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Deja el teléfono a un lado o en silencio. Siéntate con la espalda recta y respira con naturalidad durante un minuto. Despierta tu atención. Este tiempo es entre tú y el Altísimo, dentro de ti. Nadie más está mirando, y nadie más puede hacer este trabajo por ti.

Altísimo, doy gracias por el fuego: por el calor, por la luz del sol y por la energía que mueve a los seres humanos a aprender, construir y proteger. Honro la chispa de determinación que hay en mí, aun donde se ha debilitado bajo el cansancio, la decepción o la larga costumbre.

El fuego puede dar calor o puede consumir. Lo mismo ocurre con los hábitos que alimento. Hay patrones en mi vida que sé que me hacen daño, y los he conservado porque me son familiares, porque me consuelan por un momento o porque cambiarlos exige más de lo que he querido dar. Hoy nombro uno de ellos con honestidad, y lo rechazo durante un día entero.

No te pido que me quites la lucha. Te pido fuerza para mantenerme firme en ella. Cuando llegue el impulso, que respire, espere y elija de otra manera. Que sustituya lo que me daña por algo que me fortalezca. Un día de rechazo no terminará el trabajo, pero me demostrará que el hábito no es mi amo.

Así que hoy me comprometo a rechazar un hábito dañino durante todo el día. Lo nombraré con claridad ante mí, advertiré cada impulso y responderé a cada uno con algo mejor. No me diré que un día no importa. Un día es donde comienza todo cambio.

Que el fuego que hay en mí ilumine en lugar de consumir. Quema mis excusas, no mi esperanza. Cuando caiga, ayúdame a levantarme sin mentirme sobre por qué caí. La transformación no es un único gran momento. Es una larga serie de pequeñas negativas y pequeñas decisiones, tomadas con honestidad, un día a la vez. Así sea.

Lee despacio, en voz alta si puedes. Haz una pausa donde una línea te confronte. Puedes dirigirte al Altísimo con las palabras de tu propia tradición.

Mira una llama, el sol o una luz cálida. El fuego puede dar calor o consumir. Reflexiona sobre cuáles de tus hábitos dan calor a tu vida y cuáles la consumen.

La naturaleza se ofrece aquí para la atención y la reflexión. Sus significados son reflexiones, no leyes de la naturaleza.

Nombra un hábito dañino. Recházalo por completo durante todo el día de hoy. Cada vez que llegue el impulso, haz diez respiraciones y sustitúyelo por algo bueno.

¿Qué hábito me domina, y qué me da que podría encontrar de una manera más sana?

Antes de que termine el día, responde con honestidad. Tú eres tu propio juez:

  • ¿Rechacé el hábito durante todo el día?
  • Si fallé, ¿me dije la verdad al respecto, sin excusas?
  • ¿Qué llevaré conmigo a mañana?

Cada impulso rechazado debilita el siguiente.

Así sea.

Comparte la oración, no tu progreso. Tu práctica no es una exhibición.

Esta oración se basa en el cuadernillo original, 21 Days Mystical Prayer Booklet (legacy edition), Día 5.