Vida · Abundancia Iluminación
Ver la abundancia con claridad
Tengo más riqueza de la que me he permitido ver.
Una sesión de 15 a 25 minutos: llegar, orar, observar, actuar, examinarse.
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1 Llegar
Deja el teléfono a un lado o en silencio. Siéntate con la espalda recta y respira con naturalidad durante un minuto. Despierta tu atención. Este tiempo es entre tú y el Altísimo, dentro de ti. Nadie más está mirando, y nadie más puede hacer este trabajo por ti.
2 Orar
Altísimo, comienza la última semana. He observado y he practicado. Ahora pido vivir lo que he aprendido. Doy gracias por la capacidad humana de preguntar, descubrir, recordar y comprender. La sabiduría es una forma de riqueza que crece cuando se comparte y que nadie puede quitarme.
Durante años he contado mi vida sobre todo en dinero y posesiones, y con esa cuenta a menudo me he sentido pobre. Hoy contaré de otra manera. Contaré a las personas que me aman, las duras lecciones que he atravesado, las habilidades que he construido, la salud que todavía tengo y los momentos de paz que se me han dado. Que vea con claridad cuánto tengo ya.
Mantén mi mente abierta, con discernimiento y humildad, por mucho que aprenda. Que admita cuando no sé. Que busque un conocimiento fiable en lugar de respuestas halagadoras, y que escuche a quienes me muestran mis puntos ciegos. Enséñame a aprender del fracaso sin que me aprisione, y del éxito sin volverme arrogante.
Así que hoy me comprometo a escribir diez formas de abundancia que el dinero no puede comprar, y a transmitir una lección que me costó aprender a alguien que la necesite. La compartiré con humildad, como algo que se me dio, no como prueba de lo que sé.
Que lo que he aprendido sea útil para otra persona. La abundancia que se acumula se reduce; la abundancia que se comparte crece. Que comparta hoy una lección con la misma generosidad con que un día la recibí, y que mi entendimiento se convierta en mejores decisiones y en mayor compasión. Así sea.
Lee despacio, en voz alta si puedes. Haz una pausa donde una línea te confronte. Puedes dirigirte al Altísimo con las palabras de tu propia tradición.
3 Observar
Cuenta lo que puedes ver desde donde te encuentras: colores, seres vivos, fuentes de luz. La abundancia suele estar a la vista.
No hay temporizador. Quédate el tiempo que la observación necesite.
La naturaleza se ofrece aquí para la atención y la reflexión. Sus significados son reflexiones, no leyes de la naturaleza.
4 La práctica de hoy
Escribe diez formas de abundancia en tu vida que el dinero no puede comprar. Luego comparte una lección que te haya costado aprender con alguien que la necesite.
Tu Compromiso sagrado
Tu acción diaria:
En un día difícil, al menos:
Cuando llegue el obstáculo:
5 Examinarse
¿Qué riquezas tengo ya y no he sabido contar?
Antes de que termine el día, responde con honestidad. Tú eres tu propio juez:
- ¿Escribí las diez?
- ¿Transmití una lección, con humildad, a alguien a quien pudiera servirle?
- ¿Qué llevaré conmigo a mañana?
Espejo interior privado, todas las respuestas son opcionales
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Sugerida desde Sabiduría cósmica. Modifícala o bórrala; solo se conserva si escribes en este campo.
6 Completar
Marca el día solo cuando sea verdad. Nadie lo comprueba excepto tú.
Cierre
Tengo más riqueza de la que me he permitido ver.
Así sea.
Comparte la oración, no tu progreso. Tu práctica no es una exhibición.
Esta oración se basa en el cuadernillo original, 21 Days Mystical Prayer Booklet (legacy edition), Día 17.