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Día 2 de 21

Despertar · Gratitud Fe

Confianza en la Fuente de la Vida

Una intención que no llevo a la práctica es solo un deseo.

Una sesión de 15 a 25 minutos: llegar, orar, observar, actuar, examinarse.

Leer la oración La narración llegará en una versión posterior.
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Deja el teléfono a un lado o en silencio. Siéntate con la espalda recta y respira con naturalidad durante un minuto. Despierta tu atención. Este tiempo es entre tú y el Altísimo, dentro de ti. Nadie más está mirando, y nadie más puede hacer este trabajo por ti.

Altísimo, pongo ante Ti las esperanzas que he dudado en nombrar. Quiero una vida estable y útil, con lo suficiente para cumplir mis obligaciones, espacio para crecer y libertad para dar. Nombro estos deseos sin vergüenza, y pido que nunca lleguen a poseerme.

Confiar no significa esperar que Tú hagas lo que yo me niego a hacer. Significa poner mi esfuerzo en Tus manos y luego entregar ese esfuerzo por completo. Fortalece mi fe en que el trabajo pequeño y honesto suma, aunque todavía no pueda ver el resultado. Donde el miedo ha ocultado mis posibilidades, abre mis ojos. Donde he puesto excusas, dame el valor de dejar de ponerlas.

Hoy fijo una intención para este camino. Que sea honesta, no grandiosa. Que describa a la persona en la que acepto convertirme mediante la práctica diaria, no la recompensa que espero recibir. Sé que una intención pronunciada y luego olvidada es solo un deseo. La diré, la escribiré y mediré mi día con ella.

Así que hoy me comprometo a escribir mi intención en una frase sencilla, a decirla en voz alta esta mañana y otra vez esta noche, y a contrastar mi conducta con ella. Si mis actos y mis palabras no concuerdan, no culparé al día. Miraré dentro de mí y corregiré el rumbo.

Permíteme empezar con los recursos que ya tengo en las manos. Que sea fiel en lo pequeño, para que se me pueda confiar lo grande. Cuando mi determinación se debilite, recuérdame que la conexión que busco Contigo no está fuera de mí. Está dentro, y crece cada vez que cumplo mi palabra. Así sea.

Lee despacio, en voz alta si puedes. Haz una pausa donde una línea te confronte. Puedes dirigirte al Altísimo con las palabras de tu propia tradición.

Observa un árbol, una planta o una semilla. No crece a fuerza de desear; crece por un trabajo constante e invisible. Considera tu intención de la misma manera.

La naturaleza se ofrece aquí para la atención y la reflexión. Sus significados son reflexiones, no leyes de la naturaleza.

Escribe una intención sincera para estos veintiún días en una sola frase honesta. Léela en voz alta esta mañana y otra vez esta noche.

¿Qué cambio busco de verdad, y acepto pagar su precio en esfuerzo diario?

Antes de que termine el día, responde con honestidad. Tú eres tu propio juez:

  • ¿Escribí mi intención y la dije en voz alta dos veces?
  • ¿Mis actos de hoy concordaron con lo que escribí, o lo contradijeron?
  • ¿Qué llevaré conmigo a mañana?

Una intención vale lo que vale el día que la sostiene.

Así sea.

Comparte la oración, no tu progreso. Tu práctica no es una exhibición.

Esta oración se basa en el cuadernillo original, 21 Days Mystical Prayer Booklet (legacy edition), Día 8.